¿Viajamos? ¿Por qué no?
-Me encantas-
-Ya me lo han dicho antes-
-¿Siempre eres tan quisquillosa?-
-¡Soy Géminis, es mi naturaleza!- y reí -A veces me pregunto, ¿de dónde saco y digo tantas tonterías?-
Él se limitó a sonreír y me dijo: -De tu boca... Oye, entonces...¿Ya manejas?-
-No soy experta, pero al menos ya no le tengo miedo de ir tras el volante... ¿Por?-
-Ven, vamos a dar un paseo; pero esta vez manejaré para la otra, tú lo harás-
-¿Me estás avisando o advirtiendo?-
-Te estoy obligando a que viajes conmigo- sacó las llaves del auto, presionó un botón para quitar la alarma y abrió la puerta del copiloto -¡Su carruaje la espera mademoiselle!-
Me monté en el coche, cerró la puerta y se dirigió a la puerta del conductor; no sé si esa postura tan segura, ese cuerpo un poco torneado y musculoso o simplemente porque me gusta, me pareció ver que él era una de las mejores cosas que me habían pasado en la vida, estaba sumergida en mis pensamientos hasta que...
-¿Qué piensas nena?-
-¡Que odio que me digas nena!-
-¡Lo sé! Pero no me hacías caso, ¿qué pensabas?- y encendió el automóvil
-Que si sobrevivo de este paseo contigo, juro que de ahora en adelante manejaré yo-
-¿Tan mal crees que conduzco?- él me miró de reojo.
-No... Simplemente que no sé cómo puedes concentrarte en dos cosas, en manejar y hablar conmigo-
-¡Jaja! Es muy sencillo pequeña, es cuestión de costumbre, práctica y de no mirarte a los ojos-
-¿Qué tienen mis ojos?- le cuestioné
-Me encantan, me paralizan, me hipnotizan, son mi todo; además tu mirada es muy pura, sincera, sé que si te pregunto algo me dirás la verdad aparte... Me fascinan como tienen ese brillo cuando estás pensando en algo... Divertido-
-Cuando quieres, eres lindo ¡eh!-
-Siempre soy lindo nena-
-Sigue diciéndome nena y me bajo-
-Me encantas-
-Lo sé-
-¿Y no dirás que te encanto?-
-¿Qué ganaré a cambio?- repentinamente, aparcó el coche y lo apagó, volteo a verme, sonrió y me susurró -Me tienes a mí, ¿qué más quieres?-
-Ya sé... Te quiero a ti-

