Out of service...


-Creí que estábamos bien.

-Y lo estamos... -me apresuré a contestarle- Sólo que a veces me dan ganas de escribir de distintas formas.

-¡Claro! Y crees que me voy a tragar el que no "estás mal por nadie".

-Deberías, si estuviera mal, ni si quiera podría mirarte a los ojos, hablar contigo y estar junto a ti.

-No te entiendo.

-No lo hagas -le dije con un nudo en la garganta- Soy rara, siempre he sido así, y mis letras, son palabrería, siempre son sinceras y tienen mezclada un poco de realidad.

-Y esos mensajes tristes, esos mensajes fuera de sí, esos mensajes que hacían alusión a algo fallido, ¿entonces qué son? -me cuestionó con su mirada de incredulidad y sin muchas ganas de seguir hablando-

-Eso, eso es el cumplido más bonito que me han dicho.

-¿Por? -su escepticismo se notó más-

-Porque saber fingir con las palabras es lo mejor que puede hacer una escritora, transmitir emociones, dudas, situaciones, deseos, transmitir vida es lo que más nos hace feliz, y ¿sabes?, me has dicho que lo he logrado, que mis letras te dañaron tanto que aceptaste que algo me pasaba, que algo te sucedía y sobre todo, que te importo.

-¡Y mucho!

-Claro, se nota a kilómetros -se lo dije en susurró-

-¿Por qué sacas tu sarcasmo?

-¿Por qué no habría de sacarlo? Digo, a veces te das o no cuenta pero, tus letras hieren, tu indiferencia y tu prepotencia son cosas que aún no asimilo del todo. Hay días que muero por decirte que quiero que estés conmigo, que te necesito como nunca lo había hecho y cuando estoy a punto de decírtelo veo algo, me entero de ciertas cosas que me destruyen poco a poco, jamás te lo he dicho porque eso estaba pactado entre nuestros términos, pero creo que no me queda (aún) del todo claro -suspiré-

-Y... ¿Por qué si sientes todo eso no me lo has dicho?, ¿no me tienes confianza?, ¿no te he apoyado?

-Sí, pero ese no era el punto, acordamos que esto sería de dos y realmente ver eso no le dí importancia, me alejaba un poco pero siempre volvía a ti, así que por eso no presté atención pero ahora.. Ahora que yo escribí algo similar, resulta que eso no debería de ser, te enojas y te vas... ¿me lo puedes explicar?

-Porque te dije que las demás son amigas, pero tú, tú lo haces ver como algo serio con tus otros...
-no pude evitar reír- ¿Otros?, ¿realmente eso crees?, nunca ha habido alguien más, siempre has sido tú, sólo y únicamente tú.

-¿Entonces esas palabrerías fueron por y para mí?

-La realidad, muchas veces duele, prefiero disfrazarla de romanticismo o melancolía, creo que así es menor su impacto.

-Y debo admitirlo -se aclaró la garganta- de cierta forma me haces sentir alejado o muy cerca, también me hieres... -suspiró- pero creo que te lastimo más yo a ti.

-Ya, eso no importa, te dije que no te fallaría y hasta ahora, salvo por nuestras pequeñas "riñas" que resolvimos, estamos bien... ¿no?

-No lo sé, ya no sé que creer.

-Creo que he sido muy perra, te he dado motivos para que me odies, te he dicho que eres único para mí, que te quiero y que te extraño y que no quisiera alejarte de mi vida, pero creo que de esto no va.. -empecé a sollozar, mis ojos se inundaban de lágrimas y mi visión comenzó a ser difícil- Creo que he tergiversado nuestro acuerdo y no quiero, no quiero atarte a mis demonios ni que tú me ates a los tuyos, nadie es de alguien, todos son libres así que... -dije sacando las últimas fuerzas que me quedaban- si quieres irte, estás en tu derecho, no te detendré, ya entendí que ser una parte no es el ser todo.

-Espera, no, no quiero que esto acabe, pero tengo miedo, tú me lo has dicho y sí, prefiero herir a que me hieran, supongo que siempre he sido así a raíz de mi pasado... No creo que alguien como tú me quiera como lo haces, ni que me dedique su tiempo, no creí que podía volver a sentir esto que me haces y por eso busco a más, sé que algún día tú te irás y yo me sentiré de nuevo solo.. Odio la soledad y eso, eso no quiero que pase.

-Y no pasará -le dije agarrándole las manos- pero no puedo seguir a la deriva, parece que soy un barco en plena tormenta que busca su bahía o su puerto para anclar y contigo eso no pasa, sólo navego y cuando estoy a punto de llegar a la orilla llega un viento fuerte y me lleva, ¡es frustante!

-Quizá sea mejor así, vete tranquila sigue, busca otro mundo vive, no hay más que decir...

-Esa es una de mis canciones, bueno, de mi grupo favorito.

-Te quiero mucho niña, y sé que soy un tonto, pero este tonto realmente siente algo por ti.

-Ese es otro conflicto, ya no sé si puedo creerte en ese sentido...

-Deberías hacerlo, sé que te he dado motivos suficientes para que me odies, para que me quieras lejos de tu vida pero mírate, sigues aquí y seguirás porque, soy yo.

-Eres mi debilidad... De nueva cuenta -suspiré-

-No, no quiero ser eso, quiero ser tu cómplice y tu pareja, ¿aún habría esa posibilidad?

-Ya no sé, quiero mi equilibrio y mi estabilidad y...

-¿Y? -me cuestionó-

-Creo que estoy fuera de servicio, por un rato, en lo que tú decides tu mejor futuro y yo el mío.

-¿Ya no hay un nosotros?

-Si lo digo ahorita sé que estaría mintiéndome... Te quiero, y no sabes cuánto, pero esto, esto se complica... No es el cuento de hadas que creí ni mucho menos soy tu princesa que tanto anhelabas, simplemente, no sé si haya para más...

-Espera -me dijo en modo de súplica- ¡no te vayas! Te necesito, y bastante... Pero no soy quien para aprisionarte, si quieres irte, ¡hazlo!, y si el destino quiere que nos juntemos, lo haremos...

-Te es muy fácil decirlo -sugerí- ¿por qué no tan fácil hacerlo?

-Porque sé que nos volveremos a encontrar, somos tú y yo, estamos... Predestinados. Pero necesitas volver a encontrarte, y creo, yo igual...

-¿Fuera de servicio por un tiempo? -le pregunté-

-No tanto así, si de da, no perderé tiempo, así soy. ¿Y tú?

-Prefiero estar sola, como hasta ahora... Por lo pronto, ¡un gusto haber coincidido!

-No es la despedida, ¡no lo hagas! -me reprochó-

-No lo hago, un respiro de aire fresco es todo lo que necesitamos... Hasta luego.

-¡Volverás! -me gritó-

-¡Lo sé!, y cuando vuelva sé que todo habrá cambiado, y yo también.