Más que una playa...


Mientras yo miraba al horizonte y veía cómo el sol iluminaba nuestras pizadas; él dibujaba en la arena, sentado a mi lado, supongo que no le distraje tanto en su obra maestra, intuía que tarde o temprano iba a preguntarle...

-Dime ya -me dijo

-¿Tan obvia soy?

-Un poco, digamos que te he llegado a conocer bien...

-¡Tonto! -le dije mientras le daba un beso pequeño- ¡A que eso no lo esperabas!

él con su tierna sonrisa y sus grandes ojos me contestó- La verdad no, pero anda, dime de una buena vez qué era lo que pensabas preguntarme.

-Pues... Sólo algo común. ¿Se puede encontrar algo sin siquiera buscarlo?

-Depende de lo que sea, si es un langostino en esta playa, o un tesoro al final de la bahía lo dudo mucho, la arena cada vez está más caliente y dudo que algún animal o un buen duende se asome para darnos una sorpresa.

-No seas torpe, -le contesté- es que aún no me lo creo.

-¿El qué? -me contestó mientras se ponía a escribir en la blanca arena

- Lo nuestro, ha pasado tanto en tan poco, y la verdad... Sigo sin creerlo. Saber que tenemos tan altos sueños y que varias manías se han vuelto nuestros juegos, el encontrar a alguien para ti... ¡Es mágico!

-Para ya a tus chorradas, ¡cursi! -me dijo - Nuestra historia para mí fue más que nada sorpresa, no creí que fueras tan... ¡Así! Y créeme cuando te digo que esto es más, mucho más de lo que imagine.


-¿Y quién es el cursi aquí? -le sonreí mientras le daba un beso- Es que pareciera un sueño... -el me dio un ligero golpe en el brazo- ¡Auch! No era para tanto -le dije mientras sobaba mi brazo.

-Vale es que amor, te lo has merecido pero aunque sepas la respuesta no me cansaré de decírtela, ¡llegaste de sorpresa! Y esto, todo se ha dado de una manera eventual que aunque sean diez minutos o una vida contigo, es inigualable, yo... No lo cambio por nada.

-¿Ni por un millón de euros?

-¿Tan sólo por eso? -me contestó mientras posaba su brazo para abrazarme- No seas tonta, ni por eso, ni por el mejor automóvil del mundo ni mucho menos por otra persona, ¡yo no cambio esto!

-Te quiero, amor. -le dije mientras volteaba a darle un beso- ¡Y jamás me cansaré de repetírtelo ni de demostrártelo!, me haces muy feliz y quiero hacerte aún más feliz.

-Vuelves a ser cursi, y eso es una de las tantas cosas que me gustan de ti.

-Vos haces que fluya esto y más.

-¡Lo sé! Y es que todo esto es posible porque somos "nosotros", sólo NOSOTROS.

-¡Y así quiero que sigan siendo los días y las noches! Sólo tú y yo.


Y tras mirar al horizonte de aquella playa, con sus brazos como protección llegué a la conclusión de que apenas esto inicia, que a lo que muchos llaman "playa" yo lo podía llamar "nuestro edén"; aunque hubieran algunas personas deambulando, pareciera que sólo éramos nosotros dos... Como desde aquella tarde habíamos sido... 

                                                                                           Sólo dos.